Aclaraciones Sobre los Alcances de Google Maps
05 noviembre 2010 | 14:00
Se ha reabierto un conflicto territorial fronterizo entre Nicaragua y Costa Rica y se ha intentado involucrar a Google Maps en la disputa, a causa de una inexactitud en sus mapas. Si bien, los mapas de Google tienen una altísima calidad y Google trabaja constantemente para mejorar y actualizar la información existente, de ninguna manera pueden ser tomados como referencia al momento de decidir acciones militares entre dos naciones.
Los mapas de Google contienen en sus términos de servicios claras referencias que deslindan la responsabilidad de la empresa sobre la precisión de su contenido que, por diferentes motivos, puede en ocasiones no ser exacto. Cuando esta es la situación, Google trabaja rápidamente para solucionar el problema.
Unos meses atrás, publicamos actualizaciones que mejoraron la calidad y exactitud de nuestras fronteras a nivel global. Si bien hacemos todos los esfuerzos posibles, los mapeos son de una complejidad extraordinaria y siempre hay lugar para discrepancias ocasionales. Es impensable que dos naciones se basen en un producto dirigido a consumidores y empresas para tomar decisiones militares. Este tipo de situaciones requieren obviamente de productos de una precisión extrema.
En esta ocasión, Google determinó que hubo una inexactitud en la conformación de la frontera entre Costa Rica y Nicaragua y está trabajando para actualizar la información lo más rápidamente posible. Google quiere ofrecer productos de alta calidad y trabaja arduamente en corregir los errores cuando los descubre.
Por: Daniel Helft, Senior Manager para Políticas Públicas, Google América Latina
Extranjeros en nuestra propia tierra Estamos a las puertas de la Semana Santa. Esa época del año en la que medio país empaca la hielera, monta a la familia en el carro y agarra rumbo a la costa para buscar un merecido descanso. Sin embargo, cualquier costarricense que haya ido a Guanacaste recientemente (o que esté llegando justo hoy) se va a topar con un trago amargo: el mar es de todos, pero llegar a él se ha convertido en un lujo, en un negocio o en un deporte extremo. Por ley, en Costa Rica las playas son públicas. Los primeros 50 metros desde la marea alta son inalienables. Pero en la práctica, estamos presenciando una privatización silenciosa y sistemática de nuestras costas. Ya no usan portones con candados porque saben que la gente los bota; ahora usan tácticas mucho más sofisticadas: el monopolio del acceso y la privatización por agotamiento. Playa Conchal y el la parada obligatoria en Brasilito Hace algunos años, podíamos llegar con relativa facilidad hasta los accesos cercan...
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