El pasado 25 de abril tomé el autobús de San José hacia la Aurora de Alajuelita, específicamente la unidad 4-11 a las 11:10 a.m.
Atrás de mi un anciano costarricense se montó, entregó al chofer la cédula de identidad (el autobús no cuenta con lector electrónico) y según la ley, el anciano solicitó que el chofer no le retuviera la cédula sino que anotara el número y se la entregara inmediatamente.
Hasta aquí todo normal, luego empezó un maltrato verbal hacia el adulto mayor por parte del chofer como nunca antes lo había visto. (ver video)
Un hecho lamentable.
¿No hice nada?
Sin demora grabé el incidente y lo subí a las redes sociales con la esperanza de que se hiciera viral y los noticieros nacionales hicieran lo que los ciudadanos de a pie no podemos: encontrar respuestas y sentar responsabilidades. Seamos sinceros, nadie más lo puede hacer antes de ser absorbido por la burocracia.
En las redes recibí algunas críticas del porqué no me amarré los ... y enfrenté al chofer en vez de grabar el video.
Mis razones son estas:
1- Si enfrentaba al inculto, irrespetuoso y muchos otros descalificativos más, lo mejor que podia obtener era una disculpa y que al próximo viejito que se montara al bus el Señor lo agarrara confesado
2- Como no hubo agresión física la policía no haría nada
3- Probablemente la empresa no respondería a mi queja, o si lo hacía no pasaría de haber consecuencias para el chofer pero: y la empresa?
Redes sociales: la nueva arma del ciudadano
Las redes sociales en la actualidad son una poderosa arma con la que el mismo ciudadano se ha dotado para hacer valer sus derechos, para denunciar y para opinar. Ya no es necesario poseer un noticiero para alzar la voz y que esta sea escuchada.
En vez de rebajarme al nivel del chofer, hice uso de esta herramienta y ya al día de hoy varios periodistas me han contactado para dar a conocer la noticia.
Espero que esta historia no concluya aquí y que haya consecuencias para los responsables.
¿Porque no hice nada? Sí hice, esto se está dando a conocer y espero que esta incómoda situación sirva para que las empresas autobuseras se obliguen a cuidar mas a sus usuarios.
Claro, si la agresión hubiera sido física posiblemente otro gallo cantaría
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