Hoy (día que escribo esto) es domingo, ya son casi las 7 de la noche y siento que estoy sufriendo de la llamada Depresión del Domingo, una especie de bajón de ánimo que sufrimos algunas personas al ver que, los únicos dos días en que podemos hacer lo que queremos (en la teoría, que casi nunca se acerca a la realidad), han terminado.
Por ahí alguien decía en un Tiktok que muchas veces nos quedamos hasta muy tarde viendo el móvil, porque con eso sentimos que compensamos el tiempo del día en el que otros nos decían que debiamos hacer. Pues algo así también tiende a ser el fin de semana, y el Domingo es el día en el que experimentamos que esa libertad tampoco la pudimos disfrutar.
Esto se hace mas palpable para los que somos papás.
El viernes en la noche hay mucho cansancio, el sábado podemos tener muchas cosas que hacer con nuestros hijos, en especial los mayores (llevarlos a catecismo, trabajos de la escuela, etc) y el domingo hay oficio que hacer en la casa. Al llegar la tarde del Domingo veo que, eso que imaginé durante toda la semana que iba a hacer durante estos dos días, quedó nuevamente pospuesto.
Además, en alguna hora por ahí que me quedó libre, tuve que decidir entre descansar o hacer algunos de mis tantos proyectos, y cuando me di cuenta, el sueño me venció sin enterarme.
Esta es la vida de ser papá muchas veces (y mamá, pero hablo desde mis lentes) y uno de mis mayores retos es lograr destinar ese tiempo a mi proyecto.
Pronto les podré contar algunas herramientas que he descubierto para gestionar mi tiempo, pero, miestras lo tengo listo, me encantaría saber ¿cómo lidian ustedes con esto?

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